Boca Juniors encontró el grito final cuando parecía sumergido en las penumbras. Perdía 1-0 ante el Deportivo Pereira de Colombia, pero un gol de Advíncula y otro de Varela lo devolvieron a la vida y terminó ganando 2-1, por el grupo F de la Copa Libertadores. Todo por una noche excepcional del pibe Barco, que marcó el camino a la victoria.
El primer tiempo mostró un nivel de juego pobre. Boca, el obligado a ir al frente, careció de ideas y solamente con voluntad trató de avanzar. La visita, al principio metido bien atrás, se fue animando a medida que pasaron los minutos. Se hizo un partido intrascendente.
Sin peligro para ninguno de los arqueros. El público local empezó a impacientarse y los cantos pidiendo mayor actitud se hicieron moneda corriente. El punto más flojo del equipo de Almirón estuvo en la mitad de la cancha. Los volantes locales no sólo carecieron de creación, sino que a la hora de marcar les faltó presión para el quite.
Los últimos minutos mostraron al Deportivo Pereira mucho más metido. Con pases cortos y precisos logró llegar al arco local. A los 42 minutos, luego de un par de salvadas del «Chiquito» Romero, se dio el gol de la visita tras un cabezazo de Quintero. Pero, a instancias del VAR, el árbitro lo terminó anulando por agarrón de Arley Rodríguez a Pol Fernández, tras una sanción acertada.
Y, ya cuando se jugaba tiempo de descuento, Ángelo Rodríguez tuvo el gol tras cuerpear a Figal, pero otra vez el arquero Romero salvó.
En el complemento, el partido empezó con otra cara. Boca mostró otra actitud. Casi que se llevó por delante a los colombianos y empezó a crear situaciones propicias. Al minuto sacó un bombazo que se fue desviado por poco. Y un minuto después el propio Villa estuvo muy cerca con un tiro libre.
Lo de Boca todo era vida por la izquierda. Con Barco y con Villa. Pero la presión fue disminuyendo y los colombianos empezaron a salir de nuevo, especialmente con pelotazos largos. Almirón optó por variantes. Mandó a Merentiel y Payero. Después se fue Benedetto, lesionado, y entró Vázquez. Pero todo siguió igual.
Y a los 31′ baldazo de agua fría en la Bombonera. Boca perdió la pelota en la mitad. La visita aprovechó un centro para Ángelo Rodríguez, lo capitalizó Fory por izquierda, que la cruzó al gol. El estadio se hizo una caldera.
Pero después llegó lo mejor. Primero con el golazo de Advíncula y, ya en el largo descuento, con el gol de Varela. Triunfo sufrido para seguir creyendo.
(Fuente: Diario de Cuyo).